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Fecha: 13/04/2016

Un artículo de: Diana Bujarrabal (@Dianabujarrabal)

Medio: Diario Qué

Cuando Rosa y Alberto decidieron meterse en la cooperativa La Dehesilla para comprar su vivienda sobre plano en Valdebebas todo parecía de color de rosa. Llevaban tiempo buscando y no se ponían de acuerdo. Pero una casa cerca de Madrid, de tres habitaciones, de entre 70 y 90 metros y por 186.000 euros parecía una oferta irrechazable. Silvia, la comercial, se lo puso todo muy fácil. Y, tras confirmar que la cooperativa estaba dada de alta en el registro, se liaron la manta a la cabeza. Tenían poco más de 20 años. Hoy han pasado cerca de 8, 83.000 euros invertidos, y de la casa que le tenían entregar a finales de 2012 no hay ni rastro. Ni una piedra. Llevo trabajando desde los 16 años. Lo que más me ha dolido es que era mi proyecto de vida”, cuenta esta peluquera que se siente “engañada y estafada“.

Rosa y Alberto han vivido (están viviendo en parte aún) “un puto infierno” que, por desgracia, ha sido bastante común en España. Especialmente en los años de crisis, que han visto caer a cientos de promotoras y cooperativas. Las promotoras fantasma. Aunque es imposible precisar la cifra porque no hay registros ni datos oficiales.

Nosotros llevamos 10 años llevando este tipo de casos, y no cesamos de sorprendernos. Hay cientos de miles de afectados, asegura Marta Serra, directora de El Defensor de Tu Vivienda, un proyecto del despacho Sala & Serra Abogados especializado en la defensa de los afectados en este tipo de operaciones inmobiliarias.

Valdebebas - Diario Qué - El Defensor de tu Vivienda

Barrio de Valdebebas – Diario Qué

Las casuísticas son diferentes, pero el resultado el mismo: los afectados, que compraron sobre plano en condiciones supuestamente ventajosas (suele resultar más barato), han cumplido con la entrada, las letras, y las aportaciones que les han ido exigiendo, pero la entrega de la casa no termina de llegar nunca. A menudo ni se ha empezado a construir. “Puede pasar tanto con una promotora como con una cooperativa“, cuenta Marta Serra. A menudo hay un problema con el suelo: “Las cooperativas a veces compran suelo rústico y no le dicen a la gente que la tramitación del desarrollo urbanístico se puede demorar cinco, siete o hasta 10 años“, precisa.

En el caso de La Dehesilla se trataba de una cooperativa multipromoción: cuando se constituyó el proyecto contaba con diversas promociones en diferentes zonas situadas en el Ensanche de Vallecas, Valdebebas, Las Rozas, Colmenar Viejo y Getafe, lo que supuso el trasvase de las aportaciones de los socios de unas promociones a otras sin un control real del capital de la cooperativa, además de conllevar una escisión dentro de la propia cooperativa.

Más llamativos aún resultan los casos en los que las viviendas se encuentran construidas, pero no se pueden ocupar. Marta Serra cita como ejemplo el caso de la cooperativa Perseo, en Navalcarnero: tras acumular varios retrasos, las viviendas se construyeron y terminaron, pero carecen de Licencia de Primera Ocupación, imprescindible para que las viviendas puedan ser ocupadas. “Se comprueba que la construcción se ajuste al proyecto presentado y a la licencia, y que cumpla la normativa”. De lo contrario no se pueden ni contratar los suministros.

Con todo, hay opciones. Rosa espera poder recuperar ahora con la ayuda de El Defensor de la Vivienda algo más de 62.000 euros. Los que puede demostrar haber ingresado a la cooperativa.

RECLAMAR AL BANCO

La clave de las demandas que se están poniendo desde este despacho reside en que en lugar de reclamar a las propias promotoras o cooperativas, se reclama al banco. “Nuestra experiencia nos demuestra que cuando la promotora o la cooperativa están en una situación complicada, aunque se ganen las demandas no se recupera el dinero“.

Eso sí, Serra insiste en que “a veces se da todo por perdido y, sin embargo, hay cosas que hacer”.

Se refiere a la Ley 57/68, un breve texto legal, compuesto de siete artículos muy claros que exige a las promotoras y cooperativas contratar un seguro o un aval bancario que garantice la devolución de las entregas a cuenta en caso de que éstas no lleguen a construirse o no se entreguen en el plazo convenido. Y, la clave: si no se contrató ese seguro o aval el banco es el responsable porque la antedicha ley establece también la obligación de las entidades bancarias de cumplir la labor de vigilancia.

Por si quedaran dudas, hay una sentencia del Tribunal Supremo del pasado 21 de diciembre que sienta jurisprudencia: “En las compraventas de viviendas regidas por la Ley 57/1968 las entidades de crédito que admitan ingresos de los compradores en una cuenta del promotor sin exigir la apertura de una cuenta especial y la correspondiente garantía responderán frente a los compradores por el total de las cantidades anticipadas por los compradores e ingresadas en la cuenta o cuentas que el promotor tenga abiertas en dicha entidad“.

En El Defensor de Tu Vivienda han defendido por esta vía a más de 4.000 afectados en los últimos diez años, y aseguran haber recuperado nada menos que 200 millones de euros. “Cuando nos viene un afectado estudiamos la viabilidad de la reclamación, si no es posible ganarla no le animamos a seguir“.

¿Y TODO LO DEMÁS?

Puede que Rosa recupere parte del dinero invertido. Lo que nadie le podrá devolver ni compensar son los días que se pasó llorando por las esquinas desde aquella llamada de finales de 2012, cuando le dijeron que no había casa ni dinero que repartir. “Habíamos contratado hasta un diseñador”, recuerda. Al varapalo de los sueños rotos se une el sentimiento de vergüenza. “Piensas ‘¿pero tan tonta soy?’, luego ves que hay también abogados, profesores universitarios…“.

Aunque hubo un momento en que Rosa y Alberto no podían hablar del tema, hoy han rehecho su vida: se han comprado otra casa y esperan un bebé. Dice Rosa que hoy hasta puede hacer bromas sobre el tema y reírse. Se consideran afortunados: no debían dinero a la familia, ni tampoco habían contratado un préstamo que tengan que seguir pagando como otros cooperativistas. Hay gente que tiene su vida paralizada”.

Ya no me avergüenzo de nada. He llegado a la conclusión de que he hecho todo lo que he podido, y si contarlo puede servir para algo…“.

¿Y los gestores que le vendieron el proyecto? “No se les encuentra ni vivos ni muertos. Aunque si me los cruzo por la calle… su cara no se me olvida en la vida“.

Puedes leer la noticia al completo aquí | Comprar sobre plano… y quedarse sin casa y sin dinero.

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