Etiqueta: consejos comprar cooperativa

La cooperativa de viviendas es una asociación de interesados en adquirir una vivienda a precio de coste que se unen, constituyendo una sociedad en la que ponen en común sus aportaciones, para justo “autopromover” la construcción de sus viviendas.

En la promoción directa es el promotor, generalmente una sociedad mercantil, quien vende directamente a los interesados la vivienda.

En la cooperativa, el cooperativista pagará por su vivienda el coste que la misma tenga. Por tanto, si se consigue una buena gestión del proyecto cooperativo “ahorrando” en costes, el cooperativista habrá hecho una buena adquisición y habrá salido beneficiado de “comprar” más barato. Por el contrario, si por lo que sea las cosas se complican y finalmente las viviendas se encarecen por el motivo que sea, también el cooperativista tendrá que pagar más por esa misma vivienda.

En la promoción de viviendas, el comprador pagará el precio que pida el promotor y es el promotor el que corre el riesgo. Es decir, si la promoción sale más cara porque la constructora cobra más o porque hay imprevistos, el resultado será que el promotor tendrá menos beneficio con esa promoción pero el comprador habrá pagado lo mismo.

Para incorporarse como socio a una cooperativa de viviendas es necesario hacer una aportación al capital social. El importe estará regulado en los Estatutos.

Con esto uno adquiere la condición de socio pero para poder optar a tener una vivienda, lo normal es firmar un contrato con la cooperativa y es en ese contrato en el que se regulan las aportaciones que debe hacer el cooperativista, la periodicidad de las mismas, etc. En la práctica, no hay gran diferencia, en cuanto a la forma de pago, entre una cooperativa y una promoción: suele haber una entrada, unas aportaciones mensuales y, finalmente, cuando se produce la entrega de llaves una subrogación en una hipoteca.

La diferencia más relevante, insistimos, es que, mientras que en la compra de vivienda sobre plano a una promoción tú compras una vivienda con un precio cierto y determinado, en la cooperativa, como el cooperativista es autopromotor, la vivienda le saldrá al socio al coste real que haya tenido la misma.

imagen | Idealista

 

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La clave fundamental antes de entrar a formar parte de una cooperativa de viviendas es informarse, a ser posible, asesorado por alguien que conozca el funcionamiento de una cooperativa verificando que:

1) el plazo que te dan es realista, para lo cual necesitas conocer la situación en detalle.

2) el precio también lo es, algo que solo lo puede ser si ya sé cuánto ha costado el solar, qué arquitecto va a hacer el proyecto y cuánto va a cobrar, cuánto cobra la constructora, cuánto cobra la gestora, etc.

3) existe un seguro o un aval que garantice la devolución de las cantidades que voy a entregar a cuenta del precio de la vivienda si la misma finalmente no se entrega.

Conocemos todos los días casos de personas que se adhirieron a una cooperativa, convencidas de que en tres años tendrían sus viviendas y después de 8, 10 y hasta 17 años siguen sin tenerlas y si algún día consiguen tenerlas lo será al doble del precio al que se las “vendieron”.

 

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Antes de entrar a formar parte de una cooperativa de viviendas hay que plantearse una serie de cuestiones.

En primer lugar, es importante tener en cuenta la información que podamos obtener sobre los terrenos donde se construirán las viviendas: si la cooperativa cuenta ya con suelo en propiedad o no; si ese suelo es finalista, es decir, si se está en disposición de empezar a construir o hay que esperar a que finalice un desarrollo urbanístico sobre ese suelo; si existe o no proyecto; si hay o no licencia y si existe o no constructora. Estos datos nos indicarán si el plazo que nos está dando quien comercializa la vivienda puede o no cumplirse.

Por otro lado, es fundamental saber si las aportaciones que va a hacer el cooperativista están o no garantizadas con un seguro o un aval bancario para el supuesto de que las viviendas no se construyan o no se entreguen en el plazo convenido. El 1 de enero de 2016 entra en vigor la Ley 20/2015 que deroga la Ley 57/68 y modifica la Ley de Ordenación de la Edificación precisamente en lo relativo a la regulación de esas garantías. A partir del 1 de enero de 2016 sólo existirá obligación de garantizar las cantidades entregadas a cuenta del precio de una vivienda desde que el proyecto cuente con licencia de obras. Por tanto, todas las cantidades que se entreguen con anterioridad no estarán garantizadas.

Además, hemos de saber quién es la gestora. Es importante conocer si tiene o no experiencia gestionando cooperativas y en promociones inmobiliarias, si ha entregado viviendas en cooperativas gestionadas por ella, etc.

Conviene ver el contrato entre la cooperativa y la gestora para ver cuáles son las condiciones económicas del mismo.

Por último, es importante también conocer los estatutos de la cooperativa (periodos de permanencia, regulación de las bajas, etc.).

imagen | Fotocasa

 

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